martes, 10 de septiembre de 2013

CAPITULO 44 (50S CONTINUA)

Afinados Estoy jodidamente cansado de tener que defenderme sobre toda esta mierda de Elena con Anastasia. No puedo cambiar mi pasado. Es lo que es. Créeme, sé que Ana detesta a Elena, pero lo que no entiendo es por qué quiere saberlo todo acerca de nuestro pasado juntos. Yo hubiera pensado que la ignorancia sería la felicidad en este caso, pero no es así como Ana lo ve. "¿Por qué coño quieres saber cosas de ella? Tuvimos una historia hace mucho tiempo, ella solía darme unas palizas de muerte y yo me la tiraba de formas que tú ni siquiera imaginas, fin de la historia." Ana visiblemente palidece ante mis impactantes palabras. "¿Por qué estás tan enojado?" Susurra. "¡Porque toda esa mierda se ACABÓ!", Grito. Bueno, así sería si simplemente lo dejara correr, por supuesto. A este ritmo, se va a joder todo y sin razón aparente. Pero cuando veo Ana sentada en la cama, con los ojos bajos, retorciendo las manos, siento que me invade el remordimiento. Si los papeles se invirtieran, no podría soportarlo ni de lejos tan tranquilamente como ella. De hecho, no podría soportarlo en absoluto, así que debo tratar de calmarme, y averiguar lo que necesita de mí para hacer esto todo desaparezca. "¿Qué quieres saber?" Suspiro, resuelto a ser tan abierto y sincero con ella como pueda. "No tienes que contármelo. No quiero entrometerme," dice Ana en voz baja. Joder, se está cerrando, y solo yo tengo la culpa por la forma en que estoy manejando esto. "No es eso, Anastasia. No me gusta hablar de todo eso. He vivido en una burbuja durante años sin que nada me afecte y sin tener que justificarme ante nadie. Ella siempre ha sido mi confidente. Y ahora mi pasado y mi futuro se enfrentan de una forma que nunca creí posible." Estoy esforzándome, tanto como puedo, para explicarle con calma lo que siento por ella. Sus grandes ojos azules me están mirando, mientras ella trata de entenderlo y asimilarlo. En comparación con su anterior existencia, cuando era inexperta, mi vida debe parecer bastante sorprendente supongo, así que tengo que hacer concesiones por ella. Y por lo menos se preocupa lo suficiente como para querer saberlo todo sobre mí. Es una pena que mi historia sea tan sórdida. "Nunca imaginé mi futuro con nadie, Anastasia. Tú me das esperanza y haces que me plantee todo tipo de posibilidades." Hasta que conocí a Anastasia, nunca me imaginé que alguna vez sería posible que yo quisiera pasar el resto de mi vida con una sola mujer, o que iba a estar pensando en casarme y establecer un hogar juntos. En Anastasia, he encontrado a alguien con quien puedo compartir experiencias, alguien con quién divertirme y disfrutar de la vida. Ella ha traído la luz a la oscuridad eterna en la que estaba mi vida antes de conocerla. "Los estaba escuchando," confiesa en voz baja, mientras mira hacia abajo, a sus manos. "¿Qué? ¿Nuestra conversación?" "Sí." "¿Y?" Supongo que tengo que apreciar el hecho de que ella está siendo lo suficientemente honesta como para decirme que estaba escuchando, así que ¿cómo puedo estar enojado con ella? Y de todos modos, realmente no había nada que yo no hubiera dicho en frente de ella. A medida que continúa interrogándome queda claro que Ana está preocupada de que todavía sienta algo por Elena, que la ame. ¿Cómo puedo convencerla de que yo nunca antes he tenido ningún tipo de sentimiento que se acerque a lo que siento por ella? "Tú eres la única persona por la que soy capaz de volar 5000 kilómetros solo para verla," le digo. "Lo que siento por ti es muy diferente a cualquier sentimiento que pudiera haber tenido por Elena." Con Elena fue una relación que me proporcionó un medio para aliviar mi tensión sexual, de formas cada vez más extremas, mientras ella empujaba mis límites una y otra vez. Fue dura, pero me alegré de cada segundo con ella, ya que significaba que podía desahogarme de una manera relativamente segura, sin dañar a nadie. Sin duda, habría acabado siendo un joven muy frustrado y volátil. ¿Pero el amor? Eso nunca entró en nuestra relación, me doy cuenta cuando miro hacia atrás ahora. No tenía ni idea del significado del amor verdadero hasta que Anastasia apareció en mi vida. "¿Así que la deseabas, cuando eras más joven?" "Sí. Ella me enseñó muchísimas cosas. Me enseñó a creer en mí mismo." Elena vio potencial en mí y me animó a montar mi propio negocio. Ella siempre tuvo fe en que iba a tener éxito. "¿Pero ella también te daba unas palizas terribles?" "Sí, es verdad." Elena me trajo de vuelta a un comportamiento racional de una manera que nadie más logró. "¿Y te gustaba?" "En aquella época, sí". "¿Tanto que quisiste hacérselo a otras?" "Sí." Mierda, Ana llega a la misma conclusión que Flynn, cuando me habló sobre la necesidad de romper el ciclo de abuso. ¿Por qué no he podido verlo, cuando Ana lo ha descubierto casi de inmediato? "¿Ella te ayudó con eso?" "Sí." "¿Fue también tu sumisa?" "Sí." "¿Y esperas que me caiga bien?" "No. Aunque eso me facilitaría muchísimo la vida. Comprendo tu reticencia." "Reticencia! Dios, Christian – si se hubiera tratado de tu hijo, ¿cómo te sentirías?" ¿Mi hijo? No tengo ni idea, porque es algo en lo que ni por asomo he pensado nunca. No sería exactamente el padre del año, ¿verdad? Entonces, ¿cómo diablos puedo saber lo que sentiría si mi hijo estuviera en esa situación? "Nadie me obligó a estar con ella. Fue mi elección, Anastasia." "¿Quién es Linc?" "Su ex-marido." "¿De Maderera Lincoln?" "Exactamente el mismo." "¿E Isaac?" "Su actual sumiso. Tiene veintitantos años, Anastasia. Ya sabes – es un adulto que sabe lo que hace." Ella hace una mueca, pero Ana tiene que entender que hay muchos tipos diferentes de relaciones que funcionan para muchos tipos diferentes de personas. Mientras que sea totalmente consensuado, no hay ningún problema, e incluso Flynn está de acuerdo en este punto. "Tu edad," murmura con repugnancia. Me estoy cansando de su actitud. Estamos dando vueltas en círculos, y eso es todo del pasado, sobre lo no puedo hacer nada al respecto, ¿cuál es el motivo? Así que decido que la mejor opción en este momento es dejarla que se calme, mientras voy a ponerme al día con algo de trabajo. Tengo varias ofertas que se encuentran en momentos críticos, por lo que no puedo permitirme el lujo de descuidarlas durante más tiempo, aunque pueda confiar en que Ros puede hacerle frente a la mayoría de asuntos. Nunca me he sentido cómodo delegando responsabilidades, prefiero que todo quede en mis manos. Es un enfoque que me ha dado buenos resultados hasta ahora, y estoy seguro de que explica una gran parte de mi éxito. Antes de irme, me acuerdo de que el Saab de Ana ha llegado antes de lo esperado, por lo que se lo digo con la esperanza de que tal vez mejore su estado de ánimo, ya que parecía bastante emocionada cuando lo pedimos. "¿Podré conducirlo mañana?" pregunta Mierda. Tal vez no debería haberle dicho nada al respecto, después de todo, ya que en las actuales circunstancias no puedo dejar que conduzca. "No." "¿Por qué no?" "Ya sabes por qué no. Y eso me recuerda que si vas a salir de la editorial, me lo hagas saber. Sawyer estaba allí, vigilándote. Por lo visto, no puedo fiarme de que cuides de ti misma." "Por lo visto, yo tampoco puedo confiar en ti. Podrías haberme dicho que Sawyer me estaba vigilando." Tengo que mantenerte a salvo, nena. "¿Quieres discutir por eso también?" "No sabía que estuviéramos discutiendo. Creía que nos estábamos comunicando." Así que aquí estamos de nuevo. A pesar de mis mejores intenciones, estamos atrapados y de mal genio, una vez más confrontándonos. Debido al estado de ánimo en el que se ha quedado con el tema de Elena me parece que no puedo ganar, ya que a este paso vamos a terminar en una desagradable pelea, sin poder manejar la situación, así que creo que lo mejor es que ahora me retire, que deje que ella se tranquilice y poder así yo calmarme también. "Tengo que trabajar," afirmo, para continuación dirigirme a mi estudio. Pero incluso después de pasarme una hora más o menos sumergido en el trabajo me encuentro todavía intranquilo, con una necesidad imperiosa de ir a ver a Anastasia, para asegurarme de que está bien, y tratar de arreglar las cosas con ella. Pero no la encuentro - no está en mi habitación, ni tampoco en su antiguo dormitorio. Mierda. ¿Dónde se ha metido? Todas sus cosas siguen aquí, así que no creo que se haya ido. Empiezo a buscar por todas las habitaciones, tratando de no entrar en pánico cuando no la encuentro. Entonces, de pronto, tengo una iluminación. Creo que sé dónde se habrá escondido mi pequeño ratón de biblioteca. Efectivamente, estoy aliviado al encontrarla en la habitación que ella llama biblioteca, profundamente dormida en una de las sillas grandes hecha un ovillo, con el libro Rebecca de Daphne Du Maurier abierto sobre su regazo. Ella finalmente se ha puesto uno de los camisones de seda que pedí para ella, en lugar de una de mis camisetas. Es tan hermosa cuando duerme, y me encuentro de pie mirándola con asombro durante un minuto o dos, antes de levantarla para llevarla a la cama. "Hola, te has quedado dormida. No te encontraba." Susurro, cuando ella se mueve. Ella murmura mi nombre, y luego, adormilada, pone sus brazos alrededor de mi cuello mientras la levanto, y me encanta lo suave y cálida que se siente en mis brazos. Naturalmente no puedo resistir acariciar su pelo, porque huele tan divinamente como siempre. Mi dulce, dulce niña, ayudándome a encontrar mi camino en este nuevo mundo del amor, que finalmente está descongelando mi corazón de hielo. "Duerme, nena." Le susurro mientras la meto en la cama, besándola suavemente en la frente, y ella se queda dormida de nuevo en un instante. ~ ~ ~ Todas estas discusiones y el malestar después de la visita de Elena de esta noche, han provocado vivos recuerdos del pasado, y todavía me siento muy confundido, incluso después de haber trabajado durante un par de horas más después de haber llevado a Ana a la cama. Por lo general recurro a la música cuando tengo que calmar mi alma, y ya que no he tocado el piano durante un tiempo, así que es a donde me dirijo. Pero dejo la tapa abajo para amortiguar el sonido, para no molestar a Ana mientras está durmiendo. Chopin es el que mejor se adapta a mi estado de ánimo de esta noche - Nocuturne nº 1 en si bemol menor. Mi mente vaga mientras toco, tratando de encontrar la manera de equilibrar lo que es el pasado en mi vida, con lo que está sucediendo ahora. Nunca me he arrepentido de la aventura que tuve con Elena, pero al ver cómo se ve a través de los ojos de Ana me he empezado a cuestionar las cosas por primera vez. Solo puedo decir que me sentía bien en ese momento, y, sin lugar a dudas, Elena me impidió acabar enganchado a la bebida o adicto a las drogas y acabar en el infierno como mi madre biológica, la puta drogadicta. Pero ahora no puedo dejar de preguntarme si Elena sólo me puso en un camino diferente al infierno. Desde que Flynn me lo explicó, puedo ver que Elena está muy jodida también, gracias a los abusos que sufrió de manos de su padre y luego de su ex-marido Linc. ¿Fue ese ciclo de abuso lo que la llevó a animar mis inclinaciones sádicas? ¿Era su tutela experta la que permitió que esa inclinación natural acabara convirtiéndose en una adicción? Tal vez podría haber encontrado otra manera de canalizar mis frustraciones? Anastasia me ha mostrado que hay esperanza de poder cambiar, de un modo que Elena siempre me dijo que era imposible, por lo que me pregunto si esto podría haber pasado hace muchos años si ella me hubiera tratado de manera diferente? La triste verdad es que nunca lo sabré, y lo único que puedo hacer ahora es agarrarme con las dos manos a esta oportunidad de ser feliz que me han brindado, y asegurarme de que hago todo lo posible para no perder a Anastasia ahora que la he encontrado. Pero yo realmente no entiendo por qué terminamos peleándonos otra vez esta noche, no cuando puse todo mi empeño en que no fuera así. ¿Y por qué todavía siento un fuerte deseo de castigarla por discutir conmigo, aunque sé que en realidad no quiero hacerle daño? Todo es tan jodidamente confuso para mí. Entonces miro hacia arriba para ver a Anastasia de pie en la puerta, mirándome en silencio. Está elegante, hermosa y sexy con en el camisón de seda rosa, con el pelo cayéndole sobre los hombros. No puedo apartar los ojos de ella mientras se encamina hacia mi, y dejo de tocar cuando llega. "¿Por qué paras? Eso era maravilloso." "¿Tienes alguna idea de lo deseable que te ves en este momento?" "Vamos a la cama," susurra. Pero tengo otros pensamientos acerca de dónde quiero que esto termine. Extiendo mi mano para tirar de ella a mi regazo, y luego la envuelvo en mis brazos para acariciarle el cuello y las orejas. Me encanta el tacto lujoso de su camisón sedoso en mis dedos. Siempre me ha gustado la seda, realmente me excita, y quisiera que Ana se vistiera con ella siempre que fuera posible. "¿Por qué nos peleamos?" murmuro mientras le rozo el lóbulo de la oreja con los dientes. "Porque nos estamos conociendo, y tu eres muy terco, malhumorado, temperamental y difícil," murmura sin aliento, mientras deja caer la cabeza hacia atrás para facilitarme el acceso a su cuello. "Yo soy todas esas cosas, señorita Steele," Le sonrío a una evaluación dolorosamente precisa de mí, mientras tengo mi nariz en su nuca, y le mordisqueo el lóbulo de su oreja, haciéndola gemir. Ahora que volvemos a entrar en contacto físico las cosas vuelven a su lugar, a pesar de nuestra riña de antes. La atracción magnética entre nosotros es siempre irresistible y abrumadora, no importa lo mucho que discutamos, aunque parece que estamos en una montaña rusa. "¿Es siempre así?" Suspiro, preguntándome si las cosas finalmente ese estabilizaran. "No tengo ni idea," murmura. "Yo tampoco," Supongo que esto es el aprendizaje, ya que esta situación novio/novia es nueva para los dos. Pero me gusta que los dos seamos vírgenes en cuanto a relaciones se refiere, porque significa que estamos teniendo muchas primeras especiales juntos. Tiro del cinturón de su bata, porque quiero sentir su cuerpo a través de la sexy tela sedosa. "Es muy agradable tocarte bajo esta tela, y se transparenta todo – lo que es incluso mejor," bromeo mientras tiro de su vello púbico, algo que sigo encontrando como una novedad interesante. Luego tiro hacia atrás su cabeza para besarla profunda y apasionadamente, el tipo de beso que sólo puede llevar a un punto. Deslizo mis manos bajo su camisón, así que puedo acariciar sus nalgas suaves y sexys. Ella se siente más que maravillosa, mientras mis manos continúan buscando hasta descubrir la delicada piel de la cara interna del muslo, pero sigo queriendo aún más de su delicioso cuerpo. La levanto sobre el piano dejándola descansar con los pies encima de las teclas, lo que provoca un extraño sonido excitante. Le separo las rodillas, porque quiero tener acceso a los rincones más íntimos de su cuerpo. No puedo castigar su actitud desafiante con una paliza, pero puedo darle un castigo con un intenso placer - placer que estará bajo mi control total y absoluto. Ella solo ha encontrado el placer conmigo, por lo que su cuerpo es mi instrumento, y ahora voy a tocarlo. "Acuéstate," le ordeno. Le abro más las piernas, mientras sus pies siguen arrancando notas de las teclas del piano. Le beso a mi manera la piel tentadoramente suave de la parte de arriba de sus muslos, empujando hacia arriba el camisón de satén mientras me dirijo a mi meta. Ella gime ruidosamente cuando mi lengua se pone en contacto con su clítoris. Poco a poco voy rodeando su punto más sensible. Tiene las piernas abiertas, que es exactamente como la quería tener, y me encanta volver a tener el control total y que ella esté totalmente expuesta para mí de esta manera. Con movimientos expertos, lamo, chupo y beso hasta llevarla al borde del orgasmo, mientras no puede evitar inclinar rítmicamente las caderas para que coincida con mis acciones. "Oh, Christian, por favor," se lamenta. Sí, nena, sé lo que quieres, pero tienes que saber que voy a controlarte en todos los sentidos. Simplemente acepta que siempre voy a saber lo que es mejor para ti. "Oh no, nena, todavía no." Le digo burlonamente, y me detengo al darme cuenta que empieza a acelerarse de nuevo. No voy a dejar que se corra por el momento. Estoy disfrutando de tener de nuevo el control, al menos en un área de mi vida, aunque sea solo por un tiempo. "No," gime de frustración. "Esta es mi venganza, Ana," gruño. "Si discutes conmigo, encontraré la manera de desquitarme con tu cuerpo." Empiezo de nuevo, acariciando su vientre con suaves besos húmedos, mientras uso mis dos pulgares para traerla de vuelta hasta el borde mismo de nuevo, mis pulgares han encontrado con éxito su punto G. "¡Christian!" grita, mientras se retuerce y lucha bajo mi tacto, y sé que la he llevado muy lejos. Así que me detengo y la deslizo más arriba en el piano. Entonces saco un condón del bolsillo, bajo mis pantalones de deportivos y dejo libre mi terrible erección, envaino la odiada goma y me encaramo al taburete para flotar entre sus piernas y la miro. Se ve increíblemente sensual ahí acostada, con ganas, excitada y desesperada por que la folle. Es increíble lo que esta maravillosa mujer me hace. "Te deseo tanto," gimo mientras poco a poco entro en ella, disfrutando cada segundo de cómo se siente, de cómo me hace sentir, mientras hacemos el amor en la parte superior de mi piano de cola. Otra primera vez para los dos. He dejado a Ana tan excitada, mientras yo rítmicamente la penetro, casi de inmediato estalla en un orgasmo muy intenso. La sensación mágica de sus paredes palpitando y apretando alrededor de mi polla asegurar que rápidamente voy a seguirla, mientras caigo sobre el limite de una poderosa liberación dentro de ella profundamente. ~ ~ ~ Ana se tumba encima de mí mientras seguimos acostados juntos encima del piano. Tengo que admitir que no fue el lugar más cómodo para follar, pero ha sido una gran experiencia, y lo recordaré cada vez que me siente a tocar a partir de ahora. Este pensamiento pone una sonrisa en mi cara. "¿Tomas té o café por las noches?" me pregunta Ana somnolienta. "¡Qué pregunta más extraña!" "Pensé que podría traerte un té al estudio, y entonces me di cuenta de que no sabía lo que te gustaría," aclara. "Oh, ya veo. Agua o vino en la noche, Ana. Aunque tal vez debería tratar de tomar té," a Ana le gusta el té, así que debe haber algo bueno en ello. "La verdad es que sabemos muy poco el uno del otro," murmura. "Lo sé." Y es mejor que sigas sin saber algunas cosas sobre mí, nena. "¿Qué pasa?" Sacudo la cabeza para librarme de la pesadilla de que Ana me deje si alguna vez llega a saberlo todo sobre mí. No puedo permitir que eso suceda. En su lugar, debo concentrarme en mostrarle lo importante que ella es para mí ahora. Tengo que hacerle saber cómo me siento. "Te amo, Ana Steele." Cada vez me resulta más fácil decirle estas palabras en voz alta a Ana, porque puedo ver lo feliz que la hacen. Y voy a hacer cualquier cosa para que mi nena sea feliz, porque si ella es feliz, yo soy feliz. Mi Anastasia.

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