viernes, 23 de agosto de 2013

7 CAPITULO (TAYLOR)

Gail me quita el aliento.
Es divertida e inteligente y tiene el culo más fantástico de toda mujer que haya conocido. Y créanme, ya que ella me preguntó si alguna vez iba a invitarla a salir, he tratado la mayor parte del tiempo de no pensar en eso.
_ Jason, ¿puedo hacerte una pregunta?
_ Claro, Gail, ¿qué es?
_ ¿Alguna vez me vas a invitar a salir?
Vuelvo a pensar esa noche. Ella no tenía por qué pedírmelo dos veces. La única cosa que me había estado reteniendo era mi preocupación de que podría perder su puesto de trabajo. La mayoría de los empleadores prefieren pensar en su personal como célibes electrodomésticos inanimados. Yo no sé si será bien visto por Grey, pero si a Gail no le importa, bueno, yo no necesito una invitación escrita de mierda.
Allí estaba sentada, mirándome directamente, viéndome  con esos hermosos ojos azules, se sentía tan cálida y confiada. Su mirada era magnética. Mi mano se inclinó sobre la mesa y le acaricié la mejilla. Sus párpados se agitaron y se apoyó en mi mano, suspirando suavemente.
La distancia sobre la mesa estaba demasiado lejos. Me puse de pie y caminé alrededor a su lado, atraído hacia ella. Puso sus manos suaves y frescas sobre las mías y se levantó. Ella sonrió y sentí que el aliento salía de mi cuerpo. Tan hermosa. Tan jodidamente hermosa.
Suavemente, ella envolvió sus brazos alrededor de mi cuello y apretó mi cara hacia ella. Sus labios tocaron los míos y el deseo latía en mí. Yo no podía aguantar más, Dios me ayude. Yo quiero  cada centímetro de ella.
Ella se apartó de mí, jadeando en busca de aliento, mi vehemencia la toma por sorpresa. Luego sonrió y sin decir una palabra, tomó mi mano y me llevó a su habitación.
Mil imágenes chocan en mi memoria: su piel, su olor, su suavidad, su calor, la ternura de sus caricias, su pasión ardiente por mí. Una y otra vez nuestros cuerpos en perfecta combinación. La soledad borrada por el sudor,  los besos y el calor. ¡Follando divino, sentimos los fuegos artificiales! Nada más fresco, tranquilo y sereno que  una mujer apasionada tomando lo que quiere.
Hemos dormido tal vez una hora cuando la alarma de mi reloj de pulsera se prende.
_ ¡Mierda! ¡Está sonando la alarma!
Me siento aturdido y desorientado un poco. Entonces veo a Gail sonriéndome, con el pelo rubio revuelto todo como algodón de azúcar, un halo brillante alrededor de ella.
_ ¡Buenos días, no te asustes, Jason!
Se está riendo, burlándose de mí, y soy tan feliz que tengo esa sonrisa de colegial ridícula estampada en la cara.
Yo me acerco para besarla y por el más breve de los momentos quiero follarla de nuevo. Luego me pone la mano en el pecho y me empuja suavemente.
_ ¡Arriba!
_ ¡Sí, ya me paro!
Ella se ríe. _ Hay que trabajar. A pararse.  Es hora de correr por la mañana con el Señor Grey.
Después de la noche maravillosa que pasé con Gail, la última cosa que quiero  es meter una carrera de velocidad de seis millas con el jefe.
Ella me empuja de nuevo. _Voy a tenerte el desayuno esperando cuando vuelvas.
_ Dios, tú eres una mujer fantástica. ¿Dónde has estado toda mi vida?
_ Jason, ya me has tenido. La adulación no te llevará más lejos.
Me encojo de hombros. ¿Estás segura de eso?
Se ríe de nuevo, entonces se agacha al suelo y tira de mí mis pantalones.
_ ¡Vete, no te olvides de tus pantalones!
_ Las palabras que todo hombre quiere escuchar, le digo sonriéndome.
Pero ahora tengo prisa. Recojo el resto de mi ropa y me paseo desnudo a través de la sala de estar hasta mi cuarto. Con la confianza de que Grey no va a venir a buscarme por el momento. Me pongo mi ropa de deporte, mis zapatos y salgo.
Grey está esperando en el vestíbulo. Parece enojado. Supongo que debe ser de último segundo. Creo que va a masticar mi culo, pero luego levanta las cejas y me mira escondiendo una sonrisa. ¿Cuál es su problema?
Pero cuando entro en el ascensor, y echo un vistazo a los espejos, me veo como el infierno. Mi corte de pelo sobresale de un lado. No entiendo que sucedió, porque estoy seguro que no pasamos a dormir mucho tiempo. Parece que tengo un cartel colgado en mi pecho que dice: Bien follado.  Me pregunto si él va a decir algo.
Pero nada, no hay comentarios. Eso cambia cuando estamos fuera. En lugar de la habitual marcha, el hijo de puta va más rápido de su velocidad normal. El maldito parece que metió motores y recorre uno de nuestros circuitos más largos y cuando echo un vistazo a su cara, puedo ver que está sonriendo. ¡Él sabe! Yo no suelo tener problemas para mantenerme al día con un cliente en una carrera. Estoy acostumbrado a hijos de puta llenos de grasa que presentan cansancio en el camino alrededor de una pista de un kilómetro. Pero Grey me está ¡matando! Y él lo está disfrutando. Hijo de puta retorcido.
En el momento en que llegamos a Escala mis piernas se sienten como el plomo y mis ojos están a punto de salirse de su órbita y chorrear por mi cara. Pero él todavía no me ha dicho nada acerca de Gail. Tengo la sensación de que estará pensando algo.
Él se dirige a la ducha y me dejó de pie en el vestíbulo. Todo lo que me vaya a hacer o decir, no puedo cambiar lo que pasó, y yo no quiero hacerlo. De ninguna manera. Ni por un cabrón retorcido como Grey.
Gail está en la cocina. Ella se ve muy bien en su bendito uniforme limpio de camisa blanca y falda negra, con el pelo todavía húmedo.
No puedo contenerme a mí mismo. Me acerco y envuelvo mis brazos alrededor de su cintura mientras ella está cocinando y acaricio su cuello.
_ Hola cariño, ya estoy en casa, le digo en voz baja.
Ella se ríe. _ Bueno, ve a la ducha y te daré algo para desayunar. ¡Ahora! O voy a terminar quemando esto. Ay Dios, me encanta como me habla.
En el momento en que salgo de la ducha, la cocina está vacía. Ella debe estar sirviéndole a Grey. De repente estoy ansioso de saber si él le dice algo a ella cuando no estoy ahí para defenderla. Si él comienza fastidiándola voy a matar al hijo de puta.
Estoy a mitad de camino por el pasillo cuando Gail regresa. Contempla la expresión de mi cara.
_ ¿Qué te pasa, Jason? Te ves…
_ ¿Se dio cuenta Grey?  ¿Te dijo algo?
_ ¿Sobre qué? Se ve realmente perpleja, pero estoy aliviado.
_ Es que… tengo la impresión de que esta mañana él se dio cuenta.
Ella se sonroja. _ ¡Oh! ¿Cómo?
_ Supongo… Es que esta mañana estuvo más rudo que lo habitual.
Ella sonríe. _ Sí, tú no estabas tan  apuesto como siempre.
_ ¿Apuesto? nadie me ha llamado así.
_ ¿En serio? Creo que te ves muy bien en tu traje. Pero esta mañana…, dice riendo, no estabas tan elegante como siempre.
_ ¿Elegante y apuesto? Podría acostumbrarme a esas palabras, señora Jones.
_ Pues acostúmbrate Taylor. Entonces ella frunce el ceño. El Señor Grey no me dijo nada, parecía exactamente el mismo de siempre. Ah, y me pidió que te dijera que va a Bellevue esta noche a cenar con sus padres.
_ Ufff…
_ ¿No te gustan los Greys?
_ Sí, están bien. Es sólo que… Mía.
Ella se ríe. _ Señor Taylor ¿Me estás diciendo que un ex-Marine con sus años de experiencia en la protección de personal no puede manejar a una chica de dieciocho años?
_ Sí, justamente por la edad que tiene.
_ ¿Quieres que vaya y te proteja?
_ Sí tú quieres señora Jones.
_ ¿Por cierto Taylor,  en verdad estás asustado?
_ Jodidamente aterrorizado.
El día va pasando. No soy necesario por lo general cuando el jefe está en las Empresas Grey, así que me dirijo a la sala de CCTV y dormito un poco con los ojos abiertos, con la cabeza apoyada en la mano. El resto del personal de seguridad me deja en paz, la mayoría son ex-servicios y saben por el aspecto de alguien, que ha estado despierto toda la noche. Simplemente asumen que tiene que ver con Grey, no ciertamente  con la deliciosa Gail. Y ellos no van a saber. Algunas cosas son privadas.
A las 7:00pm la mayoría del personal se han ido, sólo unos pocos culos jala bolas,  que quieren impresionar al jefe con su ética de trabajo. Tendrían que trabajar 24/7 para ponerse al día con él. Y hay unas pocas mujeres empleadas flotando en la recepción esperando que él las tome en cuenta. Sueñen señoras, no va a suceder. No ahora que tiene su sumisa nueva. Ella va a venir este fin de semana, supongo.
El pensamiento deteriora mi estado de ánimo. Gail estará ausente mientras que el jefe trae a su sumisa nueva, Leila. Tal vez voy a ser capaz de salir y ver a Sophie en vez de quedarme en el apartamento y ver a  Grey en una de sus folladas maratónicas.
Pero primero tengo que pasar una noche en casa de los Greys o, más específicamente, pasar la noche evitando atenciones de la señorita Mía Grey. Me planteo la idea del camuflaje pero seguro que el jefe me hará preguntas si me consigue con la cara pintada de negro.
Él está tranquilo mientras vamos hacia Bellevue. Se adapta a mí, aunque un poco de conversación me ayudaría a mantenerme despierto.
Entro en la mansión de los Greys. Es hermosa y serena y otra vez me pregunto cómo alguien tan jodido podría haber salido de un lugar como este. Tal vez hay algunos recuerdos que ningún número de años felices puedan borrar. Por ejemplo, un recorrido por Irak, dos en Afganistán. Pero yo no era un niño  y yo no estaba solo.
La señora Grey nos espera, con el rostro iluminado, al abrir la puerta del jefe,  él sale del coche.
_ Feliz cumpleaños Christian querido, dice ella, besándolo en la mejilla con cuidado. Y felicidades por tu licencia de piloto de helicóptero.
Sí. El jefe consiguió su licencia la semana pasada. Y el bastardo obscenamente rico se ha comprado un Eurocopter equipado para vuelo nocturno. Vete a la mierda. Él tiene más recursos que mi antigua Unidad.
_ Madre, sonríe brevemente.
¿Su cumpleaños? Él no dijo nada. Pero de nuevo, ¿por qué iba a hacerlo? Aunque algunas personas con las que he trabajado le cuentan a su personal para que les hagan un desfile de mierda de felicitaciones. Pero no Grey.
_ Taylor, puede aparcar el coche por un lado. Habrá una comida para usted en la cocina o… ¿puede que prefiera dormir en el coche?
Tiene la cara impasible, pero puedo decir que es divertido, refiriéndose, sin duda, a la pila de mierda que lo acompañó en su carrera esta mañana. Bastardo.
_ Señor.
Regreso al coche cuando Mía Grey galopa a la vista. Yo diviso su rostro decepcionado por los espejos retrovisores del vehículo. Tengo la sensación de que voy a verla más tarde.
La seguridad en la mansión Grey, obviamente, no es una prioridad para mí. Existen múltiples puntos de entrada posibles no menos de la orilla del agua. Si el jefe va a pasar mucho tiempo aquí, allí tendrían que haber cambios. De hecho, voy a recomendar que Welch le hable acerca de la actualización de la seguridad para toda su familia. Si alguien quiere hacer dinero rápido, su familia sería un punto vulnerable para Grey, mientras que el vive en su fortaleza aislada en el Escala.
Me doy un paseo alrededor de la casa y vago por la cocina. La cocinera se presenta como Nora. Ella es una mujer de aspecto amigable de unos cincuenta años y ha hecho una buena comida de salmón escalfado. Objetivamente, yo diría que no está a la altura de Gail, pero está bastante bueno.
Estoy a punto de volver al coche cuando Mía Grey entra a la cocina, Nora está sirviendo en el comedor y a la Señorita se le ilumina la cara cuando me ve que me tiene atrapado solo.
_ ¡Hola Taylor!  Christian dijo que estarías durmiendo en el coche, pero aquí estás. ¿Estás esperando por mí?
Tengo que cortar esto de raíz… antes de que mi culo salga rodando  por el borde.
_ Señorita Grey, va a ser que me despidan y me gusta este empleo. Necesito estar alerta ante todo.
_ ¡Oh! No te preocupes por Christian. Eres tan lindo cuando estás hablando en serio, ¿Cuál es tu nombre de pila? Christian no me lo dirá. ¿Tienes novia? o tú eres del tipo fuerte y silencioso ¿verdad? Creo que tú y Christian se llevan bien.
De repente, ella se sonroja.
_ ¡Oh! ¡No me refiero a eso! No es que haya nada malo en ello.
_ ¡Joder! ¿Qué me he perdido? ¿Ahora ella piensa que yo soy el “amiguito” del jefe? ¿Cree que porque no le acepto sus coqueteos son gay o qué?
Afortunadamente Nora vuelve, mientras me las arreglo para conectar mi cerebro a las partes que hablan. Nora echa una mirada severa y me desaprueba, pero sonríe cálidamente a la señorita Grey. Típico de las mujeres, siempre piensan que todos los hombres son los malos.
Yo hago mis excusas y me voy, mientras Mía pone mala cara. Ella me va a dar algún tipo de golpe un día y qué podría hacer yo.
Me las arreglo para conseguir de cerrar los ojos por una hora en el SUV con el asiento derecho antes de que el jefe salga de la casa. Su hermano mayor Elliot está con él y puedo ver por la forma en que me está mirando, que la señorita Grey le ha informado de su última teoría. ¡Joder! ¿Ahora soy el gay del jefe? Pero por lo menos voy a mantener a la señorita Grey apartada de mi culo. Oh mierda, que expresión la de Elliot, pero dadas las circunstancias, sólo quiero largarme de aquí.
Nos dirigimos de nuevo a Escala en silencio. Me pregunto si debo desearle al jefe feliz cumpleaños, pero estoy tan fastidiado con su familia que no puedo reunir el entusiasmo. Vuelvo a pensar en cómo pasé mi cumpleaños número 24. Mi cara con el resto de mi pelotón. Grey no parece tener ningún amigo. De hecho, a pesar de su enorme riqueza, él no es un hombre feliz, un jodido miserable de lujo. La única vez que lo había visto sonreír realmente fue cuando estaba navegando o volando. Y cuando no está haciendo eso, él está trabajando, o follando. El pensamiento me recuerda que la señorita Leila Williams estará aquí el fin de semana.
Conduzco en el garaje y Grey entra directamente en el ascensor y se va lejos. Hago un barrido rápido y reconozco todos los vehículos. No hay extraños aquí esta noche.
Es más de medianoche, así que supongo que Gail se ha ido ya a la cama. Ella dejó una luz encendida en la cocina del personal para mí, con un vaso de leche y un plato de galletas. ¡Dios, me encanta esta mujer! Cerca de las galletas hay un papelito escrito con una sola palabra: ¿Cansado?
¡Por supuesto que no!
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